
Calcular la ventilación de una nave industrial no consiste únicamente en multiplicar el volumen del edificio por un número estándar de renovaciones de aire. Para elegir un sistema eficaz hay que conocer la actividad que se desarrolla, las fuentes de calor, los contaminantes que pueden generarse, la ocupación y las características de la cubierta y de las entradas de aire.
ATOSDIN diseña y fabrica sus propios grupos y soluciones de ventilación industrial desde 1998, con bases y configuraciones adaptadas a cada proyecto. La denominación del equipo, su caudal y sus condiciones de instalación deben comprobarse en la documentación del modelo concreto; no todos los sistemas sirven para todos los procesos.
Una estimación inicial permite orientar el proyecto, pero el caudal definitivo debe justificarse con criterios técnicos. En instalaciones con polvo, humos, vapores o emisiones concentradas puede ser necesario captar el contaminante cerca del punto donde se produce, además de renovar el aire general.
Respuesta rápida: El volumen de una nave se calcula a partir de sus dimensiones; un caudal orientativo puede expresarse como Q = volumen × renovaciones por hora. Pero el número de renovaciones depende del uso y no sustituye el dimensionamiento por contaminación, calor, ocupación y pérdidas de carga.
1. Calcula el volumen de la nave industrial
El primer dato es el volumen interior. Para una nave de planta rectangular se calcula multiplicando la longitud por la anchura y por la altura media:
Volumen (m³) = longitud (m) × anchura (m) × altura media (m)
Por ejemplo, una nave de 30 metros de largo, 20 metros de ancho y 8 metros de altura media tiene un volumen de 4.800 m³. En cubiertas inclinadas o espacios con alturas variables conviene utilizar una altura media representativa o dividir el edificio en zonas.
2. Define qué problema debe resolver la ventilación
Antes de seleccionar un caudal, hay que identificar el objetivo del sistema. No es lo mismo renovar el aire general que evacuar calor acumulado bajo cubierta o extraer un contaminante generado por una máquina.
- Calor: identifica hornos, maquinaria, procesos térmicos, radiación solar y bolsas de aire caliente bajo cubierta.
- Humos y vapores: localiza el proceso que los genera y determina si la emisión es continua o puntual.
- Polvo y partículas: analiza dónde se producen, cómo se dispersan y si es posible realizar una captación próxima al foco.
- Olores y aire viciado: valora la ocupación, la actividad y la distribución de las entradas y salidas de aire.
Esta identificación es esencial: aumentar el caudal de extracción general no siempre controla una emisión que se produce de forma concentrada en un punto.
3. Estima el caudal de renovación de aire
Cuando se utiliza el criterio de renovaciones por hora como una primera aproximación, la relación matemática es:
Caudal (m³/h) = volumen de la nave (m³) × renovaciones por hora
En el ejemplo anterior, si un estudio técnico hubiera establecido como hipótesis de cálculo 2 renovaciones por hora, el resultado aritmético sería 9.600 m³/h. Ese valor ilustra la fórmula; no es una recomendación universal ni un caudal prescrito para una nave de esas dimensiones. El número de renovaciones debe justificarse según el uso y las condiciones reales.
El INSST advierte que expresar la ventilación de un local únicamente en renovaciones por hora puede ser inadecuado cuando se pretende controlar contaminantes químicos: el caudal necesario depende también de la cantidad de contaminante que se genera y de las condiciones de exposición. Por eso, el cálculo debe considerar el proceso y no solo el volumen del edificio.
4. Ten en cuenta la ocupación y las condiciones de trabajo
El anexo III del Real Decreto 486/1997 recoge, para la renovación mínima del aire en los lugares de trabajo, referencias de 30 m³ de aire limpio por hora y trabajador en trabajos sedentarios en ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco, y 50 m³/h por trabajador en los restantes casos contemplados en ese apartado.
Estas referencias no sustituyen la evaluación de los riesgos ni dimensionan por sí solas la extracción necesaria para procesos industriales con polvo, humos, gases o vapores. Las características del lugar, la actividad y el clima también deben tenerse en cuenta. Si existen agentes químicos, la evaluación debe considerar la normativa específica y las medidas de control correspondientes.
5. Decide si necesitas ventilación general o extracción localizada
La ventilación general facilita la entrada de aire limpio y la salida del aire interior. Es útil para renovar el ambiente de una nave, pero puede no ser suficiente cuando una máquina o un proceso genera un contaminante en un punto concreto.
En esos casos se estudia la posibilidad de una extracción localizada, captando el contaminante cerca de su origen para reducir su dispersión. El diseño debe tener en cuenta la posición del foco, la campana o boca de captación, el recorrido del conducto cuando exista y las pérdidas de carga del conjunto.
6. Comprueba la entrada de aire de compensación
Todo caudal extraído necesita una entrada de aire de reposición. Si no se prevén entradas suficientes, el sistema puede perder eficacia, generar corrientes indeseadas o aspirar aire desde zonas que deberían permanecer separadas. La ubicación de las entradas y salidas condiciona el recorrido del aire dentro de la nave.
7. Selecciona los equipos y verifica la instalación
Una vez definido el caudal y las condiciones de trabajo, se seleccionan los equipos teniendo en cuenta, entre otros factores, la presión que debe vencer el ventilador, las características del aire, la temperatura, el material de fabricación, la alimentación eléctrica y el régimen de funcionamiento.
En función del proyecto, puede estudiarse una solución de ventilación estática, ventilación dinámica o ventilación mixta. Consulta también las soluciones de ventilación industrial de ATOSDIN.
Tras la puesta en marcha deben comprobarse el sentido del flujo, el funcionamiento de los equipos y que la instalación responde a las condiciones previstas. El mantenimiento periódico es importante para conservar las prestaciones del sistema.
Qué información necesitas para solicitar un estudio
Para valorar una instalación, prepara las dimensiones aproximadas de la nave, la altura, el número de trabajadores por turno, la actividad, los equipos que generan calor o contaminantes, el tipo de cubierta y algunas fotografías del interior y del exterior. Si ya existe ventilación, indica qué equipos están instalados y qué problema observas.
Con esos datos será más sencillo orientar el estudio técnico y económico y valorar qué solución puede adaptarse a tu nave.
Ejemplo documentado: caudal de un conjunto de extractores
En un proyecto publicado se instalaron cuatro equipos de cubierta, cada uno con un caudal declarado de 17.500 m³/h, para una extracción conjunta de 70.000 m³/h en las condiciones documentadas. Estas cifras no son referencias universales para calcular otras naves. Consulta el proyecto y sus imágenes originales.
Preguntas frecuentes sobre cómo calcular la ventilación de una nave industrial
¿Cuál es la fórmula básica para calcular el caudal de renovación?
Como estimación inicial, Q (m³/h) = volumen del local (m³) × renovaciones por hora (h⁻¹). El número de renovaciones debe justificarse; no es un valor universal.
¿Cómo se calcula el volumen de una nave con cubierta inclinada?
Se puede emplear una altura media representativa o dividir la nave en volúmenes sencillos. Hay que comprobar las medidas reales y las zonas separadas.
¿Cuántas renovaciones por hora necesita una nave industrial?
No existe un número único. Depende de la actividad, calor, contaminantes, ocupación, admisión de aire y riesgos de cada proceso.
¿Es suficiente calcular el caudal por número de trabajadores?
No para procesos que generan contaminantes. Las referencias de aire limpio por trabajador de la normativa de lugares de trabajo no sustituyen el cálculo específico de captación o dilución.
¿Cómo influye la extracción localizada en el cálculo?
Cuando el foco de emisión se puede captar, hay que dimensionar ese sistema y coordinarlo con la ventilación general y el aire de reposición.
¿Qué significa pérdida de carga en ventilación?
Es la resistencia que encuentra el aire al atravesar conductos, filtros, rejillas y otros componentes. El ventilador debe seleccionarse para funcionar en el punto de caudal y presión requerido.
¿Por qué no basta con sumar los caudales nominales de los ventiladores?
El caudal real depende de la instalación y de sus pérdidas de presión, por lo que la selección necesita comprobar las curvas y las condiciones del conjunto.
¿Dónde debe entrar el aire de compensación?
En lugares que permitan un recorrido útil hacia la extracción sin transportar contaminantes a zonas limpias ni generar corrientes peligrosas.
¿Se puede calcular el sistema solo con la superficie de la nave?
No. La altura y el volumen son importantes, pero el objetivo de ventilación y las emisiones del proceso también pueden ser determinantes.
¿Qué información permite solicitar un dimensionamiento serio?
Largo, ancho, altura, planos, actividad, ocupación, focos de calor o contaminantes, condiciones de cubierta, horarios y características de equipos existentes.
Galería de equipos y soluciones de ATOSDIN
Fotografías de equipos reales ATOSDIN. Las imágenes no permiten calcular caudales ni sustituyen un estudio técnico.
¿Necesitas una solución de ventilación para tu nave?
Cuéntanos qué actividad se desarrolla en la instalación, qué problema necesitas resolver y las características del espacio. El equipo técnico de ATOSDIN puede estudiar las necesidades de tu proyecto y orientarte sobre las soluciones disponibles.
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Referencias técnicas: Real Decreto 486/1997 y NTP 741 del INSST: ventilación general por dilución. La NTP es una guía técnica y no sustituye la evaluación específica del proyecto.



